No hace falta que me digáis eso de que perdéis la cabeza por eso de que su pelo.Pero además le he visto serio, ser él mismo, y en serio que eso no se puede expresar en palabras.Por eso, eso que me cuentas de que mírale cómo bebe las cervezas, y cómo se revuelve sobre las baldosas y qué fácil parece a veces enamorarse.Todo eso de que él puede llegar a ser ese puto único motivo de seguir viva y a la mierda con la autodestrucción.Todo eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor es un cuento que me sé desde el día que me dio dos besos y me dijo su nombre.Pero no sabes lo que es caer desde un precipicio y que él aparezca de golpe y de frente para decirte, venga, hazte un peta y me lo cuentas.No sabes lo que es despertarte y que él se retuerza y bostece, luego te abrace y luego no sepas cómo deshacerte de todo el mundo. Así que supondrás que yo soy la primera que entiende,el que pierdas la cabeza por sus ojos y el sentido por sus palabras, y el aliento por un mínimo roce de mejillas. Los disimulos cuando su culo pasa, las incomodidades de orgullo que pueda provocarte, son algo con lo que ya cuento.
Que yo también le veo. Que sé como agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio superior. Que conozco su voz en formato susurro, y formato gemido y en formato secreto. Que me sé sus cicatrices, y el sitio que la tienes que tocar en el este de su pie izquierdo para conseguir que se ría, y me sé lo de sus rodillas, y la forma que roza las ruedas con el asfalto. Que yo también he memorizado su número de teléfono, pero también el numero de sus escalones, y el numero de veces que practica cada truco antes de lanzarse al vacío. Que no sólo conozco su última pesadilla, también las mil anteriores, y yo sí que no tengo cojones a decirle que no a nada, porque tengo más deudas con su espalda
de las que nadie tendrá jamás con nadie. Y mira que hay tontos enamorados en este mundo. Que sé la cara que pone cuando se deja ser completamente él, rendido a ese puto milagro que supone que exista. Y le he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana; no me habléis de jodidos paisajes si no habéis visto su cuerpo. Y sólo los sueños pueden posarse sobre las seis letras de su nombre. Que te entiendo. Que yo hablo sobre lo mismo. Sobre el mismo.Que razones tenemos todas.Pero yo, muchas mas que vosotras.
Que yo también le veo. Que sé como agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio superior. Que conozco su voz en formato susurro, y formato gemido y en formato secreto. Que me sé sus cicatrices, y el sitio que la tienes que tocar en el este de su pie izquierdo para conseguir que se ría, y me sé lo de sus rodillas, y la forma que roza las ruedas con el asfalto. Que yo también he memorizado su número de teléfono, pero también el numero de sus escalones, y el numero de veces que practica cada truco antes de lanzarse al vacío. Que no sólo conozco su última pesadilla, también las mil anteriores, y yo sí que no tengo cojones a decirle que no a nada, porque tengo más deudas con su espalda
de las que nadie tendrá jamás con nadie. Y mira que hay tontos enamorados en este mundo. Que sé la cara que pone cuando se deja ser completamente él, rendido a ese puto milagro que supone que exista. Y le he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana; no me habléis de jodidos paisajes si no habéis visto su cuerpo. Y sólo los sueños pueden posarse sobre las seis letras de su nombre. Que te entiendo. Que yo hablo sobre lo mismo. Sobre el mismo.Que razones tenemos todas.Pero yo, muchas mas que vosotras.
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